En víspera de cumplir nueve años desde el nacimiento de la empresa, Ángel Ramos, fundador de Vía Óptima, cuenta cómo nació el proyecto, qué le diferencia y hacia dónde va.
De autónomo a empresa
Vía Óptima nace de una trayectoria de siete años como autónomo, entre 2011 y 2017, gestionando proyectos para administraciones públicas —Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria, ayuntamientos de Las Palmas, Telde o Santa Brígida— y colaborando con el Gobierno de Canarias en formación para el emprendimiento. La oportunidad de liderar la formación de gestores de emprendimiento en centros educativos de toda Canarias fue el punto de inflexión: formó equipo y dio el salto a la sociedad. «Son seis años de tránsito como autónomo a la sociedad», resume Ramos.
La diferencia: no solo diseñar, también ejecutar
Diseñar proyectos para instituciones públicas y privadas exige conocer las líneas de financiación y el ámbito del empleo y la dinamización empresarial, pero ahí no está la clave diferencial de Vía Óptima. «No solo buscamos las líneas de financiación, no solo creamos el diseño del proyecto, sino que además nos prestamos a la gestión del proyecto una vez que ha sido concedido», explica Ramos, encargándose de proveedores, gestión económica, comunicación y justificación ante las subvenciones. A eso se le suma un segundo rasgo: «Salimos a la calle para testear el impacto que va a tener ese proyecto en sus usuarios», trabajando con visitas personales y no con estadísticas.
El reto más orgulloso
Ángel Ramos señala como su mayor reto la entrada al mundo del asociacionismo empresarial y las zonas comerciales abiertas, donde apostó por llevar los servicios de gerencia desde la propia empresa, en lugar del modelo tradicional de gerentes contratados. «Creo que ahí generamos un modelo innovador dentro del ámbito», sostiene.
Innovación, ciberseguridad, comunicación: una apuesta con sentido
Tras años asesorando a empresas y entidades públicas, privadas y sin ánimo de lucro, Ramos concluyó que hace falta un modelo de gestión sostenible, basado en el triple balance económico, social y medioambiental. «Tenemos que introducir todo lo que la innovación nos ofrece», afirma, de ahí que Vía Óptima entrelace ciberseguridad, inteligencia artificial, comunicación, dinamización y comercialización, siempre con la persona como eje: «Para mí todos los proyectos son fundamentales tener esa parte personal y contacto con la persona».
Lo que encuentran las asociaciones que trabajan con Vía Óptima
«Vamos a intentar entender qué es lo que necesitan como asociación. Vamos a intentar entender qué necesita su asociado», explica Ramos sobre el primer paso con cualquier cliente. Ahora mismo la empresa desarrolla proyectos de innovación, digitalización, eventos y dinamización para la Federación de Zonas Comerciales Abiertas de Gran Canaria (FEDEGRANCA), además de trabajar con la Asociación de Zonas Comerciales Abiertas de Santa Brígida, la de Vegueta y colaboraciones puntuales con ACOMISABA o LA GAVIA, en Fuerteventura. El objetivo, dice, es que estos servicios trasciendan Gran Canaria y lleguen a Fuerteventura, Lanzarote y el resto del archipiélago.
El mensaje para quien todavía no conoce Vía Óptima
Si quieres un modelo de gestión asociativa que no dependa de subvenciones, se debe fortalecer tu asociación con socios activos y modernizarse dando respuesta real a las empresas de tu zona: ese es, resumido, el mensaje de Ramos para quien aún no conoce la empresa. «Un proceso de venta parte siempre por la necesidad del cliente. Entonces pongo foco en lo que el otro necesita», explica, y añade la frase que define su filosofía: «No es tan importante la respuesta correcta como la pregunta adecuada». Una capacidad que, según él, solo da la experiencia: «Para eso ha habido que pisar mucha calle y haber tomado muchos cafés y haber vivido muchas experiencias».
Una frase para cerrar
Al pedirle una definición de Vía Óptima en pocas palabras, Ramos lo condensa así: «Buscamos el desarrollo de modelos asociativos y empresariales sostenibles». No es casualidad que también sea presidente de ADESCO, asociación sin ánimo de lucro dedicada a empoderar emprendedores sin recursos, una experiencia que, según reconoce, alimenta directamente el modelo de gestión de Vía Óptima.

